Aunque mi trayectoria profesional ha estado ligada principalmente a la fotografía, siempre he sentido una atracción especial por la obra gráfica.

Esa fue una de las razones que me llevaron a cursar el Ciclo Superior de Ilustración en la Escuela de Arte León Ortega. Más que el dibujo en sí, me interesaban los procesos, los materiales y las posibilidades de transformar una imagen a través del grabado, la serigrafía, el gofrado y otras técnicas de reproducción.

La fotografía y la obra gráfica comparten algo que siempre me ha fascinado: la posibilidad de crear una imagen original y, al mismo tiempo, reproducirla y reinterpretarla mediante distintos procesos.

Mi trabajo se mueve entre la fotografía, la ilustración y los procesos gráficos, explorando temas como el paisaje, la memoria, la observación y las huellas que dejan las personas y el tiempo sobre los lugares.